ArtHat

Verónica Lorena Noriega Pelejero, mejor conocida como Vero Massú, nació en la ciudad de México, con una fuerte influencia en sus raíces mexicanas y españolas.

 Desde temprana edad mostró un interés natural y un talento innato para las manualidades.

Su pasión por los sombreros la ha acompañado desde niña, no solo como un accesorio que adorna su cabeza, sino como una idea profundamente enraizada en su imaginación.

Sus primeras expresiones artísticas surgieron a través de delicados bordados en punto de cruz, mientras exploraba de manera paralela el mundo de la pintura.
Un día, la pasión y la destreza se unieron, dando vida a sus primeras creaciones de sombreros, distinguidos por aplicaciones únicas inspiradas en el arte y los colores de las diversas culturas de México. Cada pieza era íntegramente hecha a mano, pintada y bordada en punto de cruz.

De este camino creativo nació Art Hat, una marca concebida bajo la premisa de transformar al sombrero en un accesorio de moda.

Con el paso del tiempo, Vero decidió perfeccionar su oficio, certificándose como diseñadora de moda y sombreros bajo la guía de Matthieu Tardán en el Maeyest Fashion College.
Desde 2019 es orgullosa miembro de Fashion Group International, donde comenzó a adentrarse en el fascinante mundo de la moda.

“Deja que tu sombrero te encuentre.”

Un sombrero, más allá de su función práctica de protegernos del sol y la lluvia, ha sido siempre una pieza esencial en el guardarropa de mujeres y hombres.
Durante más de 700 años, mucho después de su creación, su uso ha revelado sin duda estatus social, pero ese es solo un aspecto de su significado.

Un sombrero es la carta de presentación de quien lo porta. Sea cual sea su tipo, tamaño o color, debe ser tan original y único como su dueño: fiel reflejo de su edad, influencias, gustos y pasiones.

ArtHat surge de esta filosofía: una marca en la que cada creación se concibe como un accesorio de moda elevado a declaración artística.

Cada diseño se distingue por aplicaciones singulares inspiradas en el arte y los colores de las múltiples culturas de México. Cada pieza es hecha a mano, pintada y bordada en punto de cruz, convirtiéndose en un lienzo vivo más que en un objeto repetible.

Los materiales—ya sea piel, lona vulcanizada o finos textiles—son cuidadosamente seleccionados no para existir de forma independiente, sino para unirse en armonía. Juntos dan vida a una idea, a un concepto que culmina en una obra de arte: no una destinada a colgarse en muros o exhibirse en un museo, sino una que cobra vida en movimiento, resaltando la individualidad de quien la porta. En esta visión, la moda se convierte en un medio de auténtica autoexpresión, libre de imitaciones.

Cada persona tiene un sombrero que la espera. Cada creación debe ser única y, por ello, por regla, cada sombrero que diseño es irrepetible: hecho a mano e impregnado de mis influencias, estados de ánimo y visión artística de su futuro dueño. De esta manera, el sombrero se convierte en mucho más que un accesorio: en una manifestación artística personal.

Sin importar su forma, tamaño o color, un sombrero debe ser siempre tan original y único como su portador.